Misiones de Paz

Sahara

A partir del retiro de España del Sahara Occidental (Río de Oro), se produce un reclamo de dicho territorio por: Marruecos, Mauritania y el Frente Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y de Río de Oro, más conocido como "Frente Polisario". Luego del retiro de Mauritania, Marruecos ocupa el territorio y se produce una confrontación armada con el "Frente Polisario". El Secretario General de la ONU, y el Presidente de la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de la Unidad Africana (OUA), llevaron a cabo una misión de buenos oficios, al término de la cual, las partes acordaron la realización de un referéndum.

La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental-MINURSO- fue autorizada por el Consejo de Seguridad mediante Resolución 690 de abril de 1991, con el propósito de organizar y supervisar el mencionado Referéndum. Su mandato era el siguiente: controlar el cese del fuego, verificar la reducción de efectivos marroquíes en el territorio, vigilar el acantonamiento de las tropas de ambos bandos en los lugares designados; garantizar la liberación de todos los presos o detenidos políticos; supervisar el intercambio de prisioneros de guerra; aplicar el programa de repatriación; identificar e inscribir a los votantes; organizar y garantizar un referéndum libre y proclamar los resultados.

La participación de la FAA se hace efectiva a partir de fines de 1991, con el envío de un Observador Militar, que fue relevado sucesivamente durante todos estos años.

Los oficiales de la FAA que se desempeñaron como Observadores Militares, cumplieron con gran eficiencia las misiones enunciadas. En tal sentido debe destacarse que, atento a la situación reinante, éstas eran ya intrínsecamente peligrosas, a lo que debe sumarse como agravante, el riesgo adicional representado por una geografía y clima inhóspitos. Por ejemplo, para cumplir con su tarea, los oficiales de la FAA, compartiendo su trabajo con Observadores de otras nacionalidades, hacían patrullajes por el desierto, en vehículos equipados con navegadores satelitales, para evitar extraviarse en esa inmensidad desolada. Más aún, era común que transitaran por muchos lugares con terrenos minados, debiendo sortear, además, los peligros que implicaban diversas alimañas, incluyendo víboras venenosas, amén de tener que conducir con suma destreza, para eludir la amenaza constante de quedarse atascados en las dunas, con el consiguiente riesgo de deshidratación, debido a la temperatura sofocante, que llegaba hasta los 60" C.

Por otra parte, la zona donde vivían es sumamente árida, desértica, a merced del viento Sirocco, que provoca tormentas de arena que reducen la visibilidad a menos de 5 metros. Los Observadores eran reabastecidos de alimentos y agua potable por vía aérea, empleando al efecto pistas improvisadas en pleno desierto, colocando piedras, o en caso de tormenta de arena, utilizando balizas y luces del vehículo todo terreno con el que efectuaban las patrullas. Los víveres llegaban dos veces por semana y consistían en alimentación corriente de tipo occidental, pero, cuando no recibían las raciones, se veían obligados a consumir alimentos extraños como carne de camello.

Además de soportar las inclemencias y riesgos enunciados, los Observadores también debían cumplir con algunas "difíciles normas de protocolo" local, como la de beber leche de camello - que habitualmente estaba caliente y llena de moscas - cuando visitaban las tiendas de los beduinos, para verificar las condiciones sanitarias. No hacerlo, significaba una ofensa. Los Observadores vivían en campamentos canadienses conformados por tiendas equipadas con comodidades y confort. Estaban incomunicados con el resto del mundo.

El único contacto con el exterior lo lograban con equipos de radioaficionados (HF). La participación de la FAA en MINURSO comprendió casi cinco años, habiendo concluido hace unos pocos meses.