Misiones de Paz

Mozambique

En octubre de 1992 después de 14 años de una devastadora guerra civil, el gobierno de la República de Mozambique y la Resistencia Nacional Moçambicana (RENAMO), firman un acuerdo de paz y piden a las NACIONES UNIDAS que supervisen su aplicación. El Consejo de Seguridad establece la ONUMOZ, mediante Resolución 797 de 1992, con el mandato de verificar la cesación del fuego, las elecciones y la neutralidad policial, así como para ofrecer ayuda humanitaria, incluyendo la limpieza de minas. Después de algunas demoras, en mayo de 1993, la ONUMOZ queda plenamente desplegada. En agosto de 1994, finaliza oficialmente la desmovilización de unos 90.000 efectivos de las fuerzas armadas opositoras. A principios de setiembre, concluye la inscripción de votantes, y se fija la fecha para las primeras elecciones multipartidistas de Mozambique, para el 27 y 28 de octubre de 1994.

A partir de abril de 1993, la FAA tiene una destacada participación en ONUMOZ, contribuyendo, por un lado, con el envío de Observadores Militares a la región y, por otro, con el establecimiento de su hospital reubicable, junto con dotaciones completas de personal especializado, para prestar ayuda humanitaria en la zona. Para el traslado de los módulos más delicados del hospital (radiología, quirófano, terapia intensiva), así como medicamentos, instrumental, el primer contingente de médicos y restante personal especializado, se emplearon tres aviones pertenecientes al Escuadrón I C-13O de la FAA, que volaron en escuadrilla haciendo escala en Recife, Isla Ascensión y Ciudad del Cabo. También participaron en ONUMOZ aviones del Escuadrón V B-707, que volando un total de 53 horas, transportaron 14.000 kg. de carga y 439 pasajeros pertenecientes a los contingentes de relevo.

El hospital se instaló en Machava, a 15 km. de la capital de Mozambique, donde se asistió sanitariamente a las tropas de otras naciones, personal diplomático, y a la población local.

Es oportuno mencionar que este hospital portátil, único en Sudamérica, se compone de trece módulos (tipo contenedores), construidos en aluminio, con un revestimiento aislante que los protege de cualquier variable climática. Cuenta con dos turbogeneradores, uno para fuerza motriz, y otro para la potabilización del agua, lo cual permite su despliegue en todo terreno. El hospital reubicable de la FAA reúne, entre otras cosas, quirófano, laboratorio, salas de terapia intensiva, radiología, odontología y oftalmología. Posee, también, un sector para dependencias administrativas, alojamiento para el personal, equipo de comunicación propio y depósito para el almacenamiento de víveres y medicamentos, además de un sector cocina-comedor para todo el contingente. Se dispuso de un área con 4O camas para enfermos endémicos. Se realizaron más de 7.000 análisis de rutina a miles de pacientes, detectando así diferentes enfermedades como malaria, parasitosis y HIV con alto porcentaje positivo.

El personal de la FAA trabajó incansablemente, las 24 horas del día, para llevar un poco de alivio a una comunidad castigada por flagelos de diversos tipos. Las patologías que más frecuentemente se atendieron fueron las relacionadas con enfermedades tropicales, como el cólera, fiebre tifoidea, malaria, a lo que debe agregársele las afecciones pulmonares y el SIDA.

La actividad quirúrgica también fue intensa. Se operaron casos de apendicitis, perforaciones intestinales provocadas por la fiebre tifoidea, así como fracturados, gente politraumatizada y quemados, entre los casos más frecuentes. Y. como "recreo" de tanta calamidad se atendieron también algunos partos.

Los contingentes de personal de la FAA asignados al hospital reubicable eran renovados cada seis meses. Reunieron a más de 15O personas entre oficiales, suboficiales y civiles.

Aparte, simultáneamente, cumplían servicio como Observadores Militares en Mozambique dos oficiales más, cuya tarea era la de observar y controlar el cese del fuego entre las partes beligerantes.

La actuación de la FAA en ONUMOZ ya ha concluido. Su desempeño fue objeto de reconocimiento internacional, que no sólo ha prestigiado a la Institución sino al país en su conjunto, tal como lo acredita el testimonio de uno de los Observadores Militares destacados en el lugar: "Durante toda la comisión, el trato con todos los Observadores fue cordial y amable. En general, todos demostraron interés por obtener datos acerca de Argentina. Al identificarnos como argentinos, inmediatamente recibíamos expresiones de elogio y admiración por la limpieza y el desempeño del Hospital Reubicable".

El personal de la FAA se hizo acreedor de distinciones otorgadas por las Naciones Unidas y por numerosos países entre los que figuran: Italia. España, India, Suiza, Uruguay. Japón, Bangladesh, Brasil, Sudáfrica y Portugal.