Misiones de Paz

Kuwait

Luego del Conflicto del Golfo, el Consejo de Seguridad autorizó la Misión de Observación de las Naciones Unidas para el Irak y Kuwait -Unikom- en abril de 1991, por Resolución 687. Su mandato es el de controlar la vía acuática de Khor Abdullah, y de una zona desmilitarizada (DMZ), que se extiende 10 kms. dentro del territorio iraquí y 5 kms. dentro de Kuwait, para impedir cualquier violación de límites y observar acciones hostiles, potenciales o verdaderas, iniciadas en cualquiera de los dos territorios.

De acuerdo con este mandato, entre las tareas que debe cumplir la UNIKOM, figuran las siguientes:

  • Vigilar el retiro de las Fuerzas Armadas que se encuentran en la DMZ.

  • Operar puestos de observación en lugares específicos y seleccionados dentro de la DMZ.

  • Efectuar patrullajes por tierra y por aire a través de la DMZ.

  • Realizar investigaciones.

El mando en el campo es ejercido por un Jefe Observador Militar, nombrado por el Secretario General, con el consentimiento del Consejo de Seguridad. Inmediatamente después de acordada la operación UNIKOM, se determinó el amplio despliegue de los Observadores Militares en la zona desmilitarizada. Allí realizaron patrullas terrestres y aéreas (diurnas y nocturnas); investigaciones de incidentes o violaciones; enlace y control mediante el empleo del radar; establecimiento de bases y puntos de observación.

Si bien la FAA concretó su actuación en UNIKOM enviando a Kuwait Observadores Militares que cumplieron eficientemente con las misiones enunciadas precedentemente, es oportuno destacar aquí que la FAA ya había comenzado a operar para la ONU, en la zona del Golfo Pérsico, unos meses antes de que el Consejo de Seguridad estableciera la UNIKOM, en abril de 1991. En tal sentido, debe resaltarse un hecho significativo: precisamente durante el mes anterior, el día 10 de marzo, a tan sólo 96 horas del cese del fuego, aterrizó en el aeropuerto internacional Sadam Hussein de Irak, el avión B-707 LV-LGO de la Fuerza Aérea Argentina que, volando para Naciones Unidas, se convirtió en la primera y única aeronave de los 28 países de la coalición, que operó en territorio iraquí. A partir de ese momento, siguió haciéndolo con cierta regularidad.

Entre el 27 de enero y el 7 de mayo de 1991, los hombres y las máquinas pertenecientes al Escuadrón V B-707 de la FAA, cumplieron el 100% de los vuelos que programó la ONU, dentro de la misión UNDRO trasladando pasajeros y carga general desde distintos países europeos a la zona del Golf.

Durante esos tres meses, el personal de la FAA voló un total de 270:00 horas y transportó 660.000 kgs. de carga, entre víveres, medicamentos, frazadas, carpas, equipos de supervivencia, grupos electrógenos, etc. Los vuelos programados se efectuaron en todo tiempo, debiendo sortear diversas dificultades, ya sea operando en Polonia con visibilidad reducida a 1 km por nevadas intensas, con techos que no superaban los 8O/100 m y temperaturas negativas de 30º C, o bien, encarando aproximació-nes y aterrizajes dificultosos en el aeropuerto de Kuwait, debido fundamentalmente, a la escasa visibilidad originada por las densas y compactas humaredas provenientes de los pozos petroleros incendiados que, alineados en dirección general Norte/Sur, coincidían con la pista de aterrizaje, cuya orientación era 33Oº/150º. La escasa visibilidad, la falta de ayudas para la navegación y aproximación, como así también el carecer de luces de balizamiento de pista (destruidas por tropas iraquíes) impuso que en la aproximación para el aterrizaje, el avión fuera vectoreado por radar, hasta un techo de 100 m y a 1 km de la cabecera de pista.

En todos los ingresos al espacio iraquí, procediendo de Jordania, el B-707 fue interceptado e identificado por los F-16 de la USAF, pese a contar con los permisos de vuelo correspondientes y el transponder activado según las coordinaciones efectuadas con los distintos controles de tránsito aéreo. En general, los vuelos en la zona del Golfo se caracterizaron por el silencio de radio y por la utilización de distintos corredores aéreos que los controles imponían a las tripulaciones, y que variaban permanentemente.

Otro avión de la FAA, un Hércules C-130, fue puesto a disposición de las Embajadas en la región del conflicto, para la evacuación de familiares que eran trasladados a Roma. El Hércules que estuvo tres meses dedicado a estas tareas, se encontraba en El Cairo cuando estalló la guerra y se trató por todos los medios de impedir su ingreso al frente. Las características propias de la tarea cumplida por los integrantes de las tripulaciones de las máquinas de la FAA, que tan activamente se desempeñaron en la región desde antes de que se estableciera UNIKOM, les permitió adquirir experiencias inéditas e invalorables, tanto en la faz profesional como en la personal.