Misiones de Paz

Angola

A solicitud de los gobiernos de Angola y Cuba, el 2O de diciembre de 1988, mediante la Resolución 626, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas establece una Misión de Verificación en Agola (UNAVEM I), cuyo cometido era verificar el retiro paulatino de las tropas cubanas del territorio de Angola, de conformidad con el calendario acordado por los dos gobiernos. El retiro de tropas finaliza en mayo de 1991. El 6 de junio, el Secretario General informa al Consejo de Seguridad que UNAVEM I había cumplido cabal y eficazmente el mandato que se le había confiado.

Mientras tanto, el 17 de mayo de 1991, el gobierno de Angola solicitó al Secretario General que se asegurara la participación de las Naciones Unidas en la verificación de la aplicación de los Acuerdos de Paz (Acordos de Paz), convenidos el lº de mayo de ese año, entre el gobierno y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) y, de ese modo, prolongar la presencia de UNAVEM en ese país. De conformidad con los acuerdos, las Naciones Unidas debían verificar los arreglos convenidos por las dos partes, para vigilar el cese del fuego, y fiscalizar la policía angoleña durante ese período.

El 3O de mayo, a raíz de la recomendación del Secretario General, el Consejo de Seguridad aprobó su Resolución 696 (1991), por la que le confiere un nuevo mandato a UNAVEM (en lo sucesivo, UNAVEM II), por un período de 17 meses, hasta la celebración de elecciones generales en Angola, a fines de setiembre de 1992. Se verificó que los comicios electorales fueran libres y limpios. No obstante, los resultados fueron impugnados por el partido UNITA, y estalló una nueva lucha. La UNAVEM permaneció en Angola tratando de ayudar para que ambas partes llegaran a un acuerdo. Luego de los entendimientos logrados en Lusaka, en noviembre de 1994, el Consejo de Seguridad accedió a prorrogar el mandato, estableciendo UNAVEM III, sujeta a que las partes demostraran la necesaria voluntad de paz, con el objeto de controlar el cese del fuego, asistir en la desmovilización de soldados del gobierno y de UNITA, y supervisar la implementación de los acuerdos de paz.

El 3O de mayo, a raíz de la recomendación del Secretario General, el Consejo de Seguridad aprobó su Resolución 696 (1991), por la que le confiere un nuevo mandato a UNAVEM (en lo sucesivo, UNAVEM II), por un período de 17 meses, hasta la celebración de elecciones generales en Angola, a fines de setiembre de 1992. Se verificó que los comicios electorales fueran libres y limpios. No obstante, los resultados fueron impugnados por el partido UNITA, y estalló una nueva lucha. La UNAVEM permaneció en Angola tratando de ayudar para que ambas partes llegaran a un acuerdo. Luego de los entendimientos logrados en Lusaka, en noviembre de 1994, el Consejo de Seguridad accedió a prorrogar el mandato, estableciendo UNAVEM III, sujeta a que las partes demostraran la necesaria voluntad de paz, con el objeto de controlar el cese del fuego, asistir en la desmovilización de soldados del gobierno y de UNITA, y supervisar la implementación de los acuerdos de paz.

La FAA participó en UNAVEM I y II, mediante el envío de observadores. En UNAVEM I intervinieron dos oficiales que cumplieron funciones en el Estado Mayor de la misión y se desempeñaron como Observadores Militares en los aeropuertos y puertos de salida de las tropas cubanas. Durante casi la totalidad de la operación el puesto de CASO (Oficial de Enlace Aéreo de la Misión) del Estado Mayor del Comando de la misión, fue ejercido por un oficial jefe de la FAA.

A UNAVEM II, 1a FAA envió cinco Observadores Militares que participaron en el Estado Mayor de la operación y estuvieron des- plegados en el terreno, fiscalizando el cumplimento de los acuerdos y el proceso electoral.

Además, otros dos oficiales de la FAA contribuyeron al citado proceso electoral, interviniendo en la planificación y ejecución del apoyo aéreo correspondiente que incluía el traslado de observadores electorales, logística, etc. Este constituía un elemento fundamental teniendo en cuenta que prácticamente la única forma de acceder al interior del país era por aire. Cabe destacar que los medios eran propios de la ONU.

Por otra parte, no está demás mencionar que la facilidad de expresión en el idioma local (Portugués) por parte del personal argentino, determinó que los Observadores desempeñaran tareas relevantes en los distintos puestos que ocuparon, ya que se desenvolvieron como Oficiales de Enlace y traductores en los Estados Mayores de las distintas regiones que conformaban la misión y en los campamentos desplegados en el terreno.

También es importante resaltar que, en la primera etapa de la misión, cumplieron tareas netamente relacionadas con la actividad aérea, ya que su colaboración fue muy requerida en el proceso de reconocimiento y selección de aeródromos y helipuertos para operar en el interior del país.

Por último, el personal de la FAA también se hizo presente en una de las etapas finales del proceso de reforma de las Nuevas Fuerzas Armadas de Angola y mas específicamente en el de la Fuerza Aérea, ya que un observador de la FAA estuvo desplegado en lo que sería la futura Academia del Personal de Cuadros de la Fuerza Aérea Angoleña.