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  Lunes 24 de Mayo

El parte meteorológico

En Malvinas amaneció con nubosidad baja y quebrada, y tendencia a niebla. En el continente, nubosidad alta, quebrada, estratiforme y techos altos; ligeras precipitaciones en Tierra del Fuego. Vientos regulares 20/35 nudos En síntesis: apta para volar y atacar.


Ataque aéreo a la BAM Malvinas

A las 09:35 hs se produjo el primer ataque del día a BAM Malvinas por parte del HMS Hermes y su Escuadrón 800.

Dos Sea Harrier, N Thomas y M Blisset, aparecieron por el noreste y lanzaron, sin acercarse a distancia de tiro de la artillería antiaérea, en "toss bombing", bombas de fragmentación con espoletas de explosión aérea. Su finalidad era distraer la artillería.

Inmediatamente, en vuelo rasante, atacaron desde el noroeste dos Harrier GR.3 (RAF) y cada uno lanzó tres bombas de 1.000 lb retardadas por paracaídas, una afectó la pista. Las defensas antiaéreas no tuvieron tiempo de apuntar. A los veinte segundos, y en medio de las explosiones, pasaron otros dos Harrier GR.3 (RAF), desde el oeste y lanzaron también bombas retardadas por paracaídas, pero en esta ocasión la artillería antiaérea reaccionó. Un Harrier fue evidentemente averiado y, posiblemente, derribado. La marina inglesa reconoce un accidente en el portaaviones el día 23, en el que falleció el Lt Cdr G Batt, en el ZA-192, que explotó luego del despegue.

Estos ataques y otros similares, que se produjeron a las 12:50 hs y 14:55 hs, desde gran altura, dejaron averiada la pista durante seis horas y dañaron en tierra un IA-58 Pucará y un Aermacchi MB-329.


La Fuerza Aérea Sur

La FAS evaluó la defensa antiaérea británica ya consolidada en las proximidades de San Carlos. Las opciones eran atacar objetivos terrestres en la zona del desembarco u objetivos navales en el estrecho. Se consideró más aceptable batir buques de carga y transporte de personal.


Salidas de ataque

  • Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Chispa", armados con una bomba MK-17. Despegaron de Río Gallegos a las 09:10 hs. Pilotos: Teniente Oscar Berrier (C-212), se volvió porque cayeron sus bombas al mar al conectar panel de armamento, luego del reabastecimiento. Arribó a Río Gallegos 11:00 hs. El Alférez Marcelo Moroni (C-226). 3: Teniente Luis Cervera (C-215) se unieron a la escuadrilla Nene. Arribaron 12:10 hs.

  • Tres A-4B Skyhawk, indicativo "Nene", armados con una bomba MK-17. Tripulación 1: Mayor Manuel Mariel (C-214); 2: Teniente Mario Roca (C-237); 3: 1er Teniente Héctor Sánchez (C-204). Despegaron de Río Gallegos a las 09:11hs.

Oleo del Cap (Res) Exequiel Martínez Luego del reabastecimiento los cinco aviones siguieron al mando del "Nene 1". Ingresaron a la Bahía Hospital (10:15 hs) donde encontraron los objetivos navales atacando: los "Nene" a un buque clase Tiger y los "Chispa" a un buque de asalto.

El Nº 2 apreció que era el Sir Galahad, arrojando una bomba MK-17 que no explotó; y el Nº 3 sobre el Sir Lancelot, o un lanchón de desembarco logístico.

Todos regresaron a Gallegos a las 12:10 hs. En el ataque, recibieron nutrido fuego de cañones y misiles.

  • Cuatro M-5 Dagger, indicativo "Azul", armados con una bomba MK-17. Pilotos: Capitán Horacio Mir González (C-436) Teniente Juan Bernhardt (C-417), Capitán Carlos Maffeis (C-431) y Capitán R. Robles (C-418). Despegaron de Río Grande a las 10:00 hs.

Llegaron a bahía San Carlos y atacaron (11:02 hs) un buque de gran tamaño (Sir Bedivere) lanzando todas sus bombas, que aparentemente no explotaron. Fueron interceptados en vuelo rasante en el estrecho de San Carlos por un Sea Harrier que tiró con cañones al 3 y 4, sin impactar. Recibieron nutrido fuego artillería antiaérea en la zona de los objetivos. Arribaron a las 12:00 hs. Nº 2 y 3 con impactos.

  • Tres M-5 Dagger, indicativo "Plata", armados con dos bombas retardadas por paracaídas. Tripulación: Capitán Jorge Dellepiane (C-434), 1er teniente Carlos Musso (C-420) y Teniente Mario Callejo (C-421). Despegaron de San Julián a las 10:20 hs.

En el estrecho San Carlos, encontraron dos PAC y se dirigieron al brazo San Carlos (11:07 hs). Recibieron intenso fuego antiaérea desde buques y tierra. Esquivaron y atacaron los buques sin mayor puntería. Algunas bombas cayeron en la costa, sobre depósitos de combustible. La escuadrilla regresó a las 13:00 hs.

  • Tres M-5 Dagger, indicativo "Oro", armados con dos bombas retardadas por paracaídas. Tripulación: Capitán Raúl Díaz (C-419), Mayor Luis Puga (C-410) y Teniente Carlos Castillo (C-430). Despegaron de San Julián a las 10:24 hs.

Esta escuadrilla que seguía de cerca a la "Plata", fue interceptada, aproximadamente a las 11:04 hs, por una PAC al norte del estrecho de San Carlos, sobre Bahía Elefante. Detectados por la Broadsword, la PAC (Lt Cdr Andy Auld, Lt Dave Smith del Sqdn. 800), los interceptó.

El misil de Smith impactó en el Dagger de Castillo quien, sin eyectarse, cayó al mar. Posteriormente, Auld disparó un AIM-9L sobre el Mayor Puga e, inmediatamente después, otro contra el Capitán Díaz. Ambos se eyectaron. El Mayor Puga cayó en el mar y el Capitán Díaz sobre la isla de Borbón. Una hora treinta minutos después de la eyección, el Capitán Díaz fue recogido por dos aviadores navales. Al día siguiente, una patrulla de reconocimiento encontró al Mayor Puga.

Relato del Capitán Raúl Díaz.

  • Tres A-4C Skyhawk, indicativo "Halcón", armados con tres BRP. Despegaron de San Julián a las 09:30 hs. Tripulación: Capitán Jorge Pierini (C-314), Teniente Daniel Méndez (C-322) y 1er Teniente Ernesto Ureta (C-302). Fueron interceptados al norte de cabo Leal, a unas 10/15 MN de la isla Soledad, por una PAC que los atacó con Sidewinders y cañones. Ninguno de lo aviones fue alcanzado. Regresaron a las 12:00 hs.

  • Tres A-4C Skyhawk, indicativo "Jaguar". Despegaron de San Julián a las 10:00 hs. Tripulación: 1er Teniente José Vázquez (C-324), Alférez Guillermo Martínez (C-318) y Teniente Jorge Bono.

Llegaron a la zona del blanco aproximadamente a las 11:30 hs, sin ser interceptados. Se dirigieron a la Bahía San Carlos con rumbo 190/220, lanzaron seis bombas sobre la fragata Arrow. Un numeral vio una llamarada en la estructura. Estimaron ocho/diez buques en el estrecho. Uno fue identificado como el Canberra. Recibieron mucho fuego antiaérea de los buques y tierra. Al salir comprobaron que los tres aviones perdían combustible abundantemente. Eyectaron tanques y volaron con rumbo 210º durante tres minutos. El jefe de escuadrilla ordenó la eyección al Nº 3, pero este informó que aún tenía 3.000 lb.

Colocaron rumbo 260º en ascenso, sobre estrecho de San Carlos. Vieron un buque y descendieron nuevamente. Al terminar de cruzar el estrecho (5 MN al norte de Bahía Fox) ascendieron y chequearon combustible, Nº 1: 1.500 lb, Nº 2: 2.280 lb y Nº 3: 2.500 lb.

Cruzaron la Gran Malvina en ascenso, pero al entrar al mar, al norte de la isla San Jorge, observaron al Nº 3 (Teniente Bono) iniciar suave viraje descendente e impactar en el mar. Existen dudas sobre su eyección pero, de todas maneras, cayó al mar helado. Solicitaron al Hercules KC-130 "Madrid 2", que los guiara; lo hallaron en el nivel de vuelo 100 y se acoplaron (el Nº 1 tenía 200 lb y el Nº 2 tenía 1.200 lb). Así acoplados al Hércules llegaron al continente, hasta 30 MN de San Julián donde desacoplaron, y aterrizaron a las 13:00 hs. El Hércules KC-130 trasvasó al Nº 1, 39.000 LB y, para auxiliar a los "Jaguar", tuvo que acercarse hasta 60 MN al oeste de la Gran Malvina.

Esta salida se inscribirá en la historia mundial de la aviación por el arrojo sin límite de sus pilotos. El Teniente Jorge Bono, que podía haberse eyectado y descendido blandamente con su paracaídas, ofrendó su vida. Pocos días más tarde, el 30 de mayo, en el ataque al portaaviones Invincible lo seguiría el 1er Teniente José Vázquez.

  • Dos A-4C Skyhawk. Tripulación: Teniente Ricardo Lucero (C-319) y Teniente Oscar Cuello (C-301). Despegaron de San Julián a las 09:40 hs y arribaron a las 11:40 hs, ambos con reabastecimiento.

Búsqueda y rescate

Dos aviones Fokker F-27 y DHC-6 Twin Otter, indicativos "Negro" y "Romeo", y un helicóptero Bell-212, indicativo "Liebre". Tripulación F-27: 1er Teniente Julio Romero. Misión: búsqueda del lugar del accidente del Alférez Valko, a quien se lo recuperó fallecido, diez kilómetros al sur de Caleta Olivia y dos kilómetros mar adentro.

Un helicóptero S-61, matrícula LV-OCG. Se realizaron tres salidas, sobre todas las islas en búsqueda del Subteniente Abraham, quien se había internado en la playa con la bajante y desapareció. Fue encontrado ahogado, al sur de la ría, el 25 de mayo.


Otros acontecimientos

Apareció el cuerpo del 1er Teniente Daniel Manzotti, eyectado el día 21 de mayo.

El Monsumen con averías en máquinas y timón, fue remolcado por el Forrest a Puerto Darwin. Tenía a bordo un herido grave.

Aviones IA-58 Pucará trasladaron a la BAM San Julián, en horas de la tarde, seis tanques de combustible de 1.000 litros pertenecientes a ese sistema de armas. Los mismos serían empleados por los A-4C Skyhawk.


En este día ofrendaron su vida al servicio de la patria:

Teniente D. Jorge Alberto Bono
Teniente D. Carlos Julio Castillo
Alférez D. Mario Luis Valko




        


 
 
Relato del Capitán Raúl Díaz


El escuadrón de M-5 Dagger, desplegado en San Julián había perdido tres aviones el 21 de mayo, pero los tripulantes habían logrado, felizmente, eyectarse siendo recuperados al día siguiente. Esto demostraba que atacar el lugar del desembarco sería cada vez más peligroso, los ingleses fortificaban su posición saturando la zona con elementos de defensa aérea. La FAS seguía tratando de neutralizar las actividades de desembarco iniciadas el 21 de mayo. Como los días anteriores, el 24 de mayo se impartió la orden de ataque en masa, con la finalidad de sobrepasar la capacidad de la defensa británica.

Mi escuadrón recibió dos órdenes fragmentarias, la 1227 y la 1228. La misión: atacar la zona de desembarco, ya sea a los objetivos navales o al material bélico acumulado en el puerto San Carlos. Ante el análisis de la situación táctica, se decidió enviar a la primera escuadrilla con la tarea de atacar el brazo norte, donde había menor actividad enemiga. El sur de la bahía San Carlos sería atacada por la escuadrilla formada por mí como jefe, el Teniente Carlos Castillo como numeral 2 y el Mayor Luis Puga como numeral 3; nuestro indicativo era "Oro" y la configuración dos bombas de 250 Kg retardadas por paracaídas y municiones de 30 mm.

La primera escuadrilla planificó su ataque partiendo de un sobrevuelo rasante de la isla Gran Malvina. Mi escuadrilla desistió de imitarlos, porque deberíamos hacer un viraje muy exigido dentro del canal para alcanzar el rumbo de ataque, que era aproximadamente 150º (SE) y seríamos fácil blanco de las armas antiaéreas de los navíos y las armas existentes en la costa. Decidimos aproximarnos sobre las aguas al norte de la isla Gran Malvina y, alcanzado el canal San Carlos, ingresar con rumbo directo y rasante hacia el objetivo. Se planificó el ataque buscando efectuar un perfil de vuelo que evitara la detección de la escuadrilla por los piquetes navales adelantados que colocaban los ingleses.

Deberíamos estar rasante a quince metros del agua cuando pasáramos las islas Salvajes a una velocidad entre 480 y 520 nudos (890 a 960 Km/h), formados lateralmente para hacer un único ataque, los tres aviones a un mismo tiempo. Todo lo planificado se cumplió exactamente, cuando sobrepasamos las islas Salvajes comenzamos a escuchar, por nuestros equipos de radio, el ataque a puerto San Carlos por las primeras escuadrillas.

El rumbo en ese momento era, aproximadamente, 100º. El Teniente Castillo estaba a mi izquierda a unos 200 metros y el Mayor Puga a mi derecha a la misma distancia. Cuando estábamos cerca de Bahía Elefante preparamos nuestro panel de armamento y nos aprestamos a iniciar, en ochenta segundos más, el viraje final que nos llevaría al blanco. Centrados en los instrumentos del avión, en el reloj táctico y en la desembocadura norte del canal para ver si había navíos, no advertimos la intercepción que por detrás nos hicieron dos Harrier guiados por una fragata que no llegamos a ver. Los Harrier estaban armados con misiles aire-aire Sidewinder AIM-9L. El jefe de la primera sección inglesa lanzó un misil al avión del Teniente Castillo haciéndolo explotar. El Mayor Puga me alertó -"Al 3 lo derribó un misil!"-. Creí que se trataba del derribo de alguno de los nuestros que ya estaban atacando la zona de desembarco. Seguí imperturbable la navegación. De inmediato el Mayor Puga reiteró: "Al Oro 3 le pegó un misil", reaccioné mirando a mi derecha hacia donde estaba Puga y vi que se encontraba intacto pero que a 200 metros detrás de él se desplazaba a una velocidad elevada una luz intensa en forma zigzagueante.

Comprendí que era un misil y que no había tiempo de reacción, sólo atiné a gritarle que se eyectara. El misil de guiado infrarrojo, pegó en su motor y la explosión fue tan espectacular que el fuego y el humo negro envolvieron al avión a partir de un metro detrás de la cabina del piloto, donde se encuentran los primeros tanques de combustible; sólo quedó fuera de esa enorme bola de fuego la nariz del avión y la cabina, el resto del avión no existía.

Eyecté mis tanques externos de combustible y las bombas e inicié un brusco viraje a mi derecha para ver qué pasaba con Puga a quien le seguía gritando que se eyectara. Cuando estaba en la mitad del viraje sentí un gran sacudón de mi avión, me quedé sin comandos e inmediatamente, se encendieron todas las luces en el panel de fallas y sonó estridentemente el advertidor sonoro que actúa cuando se tiene una falla grave. No tardé en comprender que el habitáculo de mi avión se convertiría en una trampa mortal para mí. Mi noble avión había sido casi totalmente destruido y si me quedaba allí, en la confortable cabina, sería el fin.

Estando en viraje, a gran velocidad muy próximo del agua y sin comandos, ¿la eyección sería exitosa?. No lo pensé, lo cierto es que pasé cerca del avión de Puga y mi avión se enderezó comenzando a hacer movimientos bruscos en profundidad, pude ver como me acercaba a la isla ubicada al norte de la Gran Malvina en forma descontrolada. No dudé, tiré de la anilla de eyección de entre las piernas, porque no podía llegar a accionar la superior por los bruscos cabeceos. Cuando comencé a salir del avión, el terrible impacto contra la masa de aire, producto de la alta velocidad del avión en el momento de la eyección (aproximadamente 520 nudos / 950 Km/h) me hizo pensar que no me había eyectado y que el avión estaba estrellándose contra el agua o la isla.

Sólo entonces reaccioné. Lo había abandonado. Fugazmente observé mis rodillas contra el cielo, esto por el movimiento parabólico que realiza el asiento cuando abandona el avión. El momento siguiente me corroboró esto, ante el tirón del paracaídas al abrirse. Sentí intensos dolores, la eyección a esa velocidad me fracturó dos vértebras y una grave luxación en el codo derecho.

En el momento en que se abrió el paracaídas y observé hacia abajo vi el suelo cerca (calculo ochenta metros). Tratando de analizar cuáles eran mis heridas caí sobre la turba malvinense, en forma amortiguada, en una isla a 600 metros de la playa. Así salvé providencialmente la vida, porque de haber caído al agua no habría sobrevivido.

Estuve treinta minutos acostado boca arriba sobre la turba, sin moverme por los intensos dolores en la columna y en el brazo derecho. Sentí ruidos de turbina como si alguien volara sobre mi posición pero debido a la difícil situación física que enfrentaba no pude verlo. Sin recordar exactamente el escalonamiento en el tiempo, fugazmente vi la silueta de un M-5 Dagger nuestro que, rasante, se dirigía hacia el oeste, de vuelta a casa, entre las ondulaciones del terreno. Cuando logré incorporarme saqué, con mucho esfuerzo, del equipo de supervivencia, dos bolsas plásticas que contenían agua y comencé a beber rápidamente, me encontraba al borde del shock. Eran las 11:00 hs. cuando nos derribaron y a las 17:00 hs, en Malvinas, se hace de noche, por lo que procuré no perder tiempo y traté de caminar en busca de un refugio. Presentía que si llegaba la noche no la pasaría muy bien con el frío y las heridas.

Miraba constantemente hacia la playa para ver si encontraba a Puga, aún dudando que hubiese podido eyectarse. A la hora y treinta de la eyección, habiendo recogido lo necesario y posible de transportar del equipo de supervivencia, me aprestaba a iniciar una dolorosa marcha hacia la costa, para luego intentar llegar a alguno de los pueblitos kelper que se encuentran a la orilla del mar. En ese momento vi un vehículo tipo Land Rover que se acercaba a campo traviesa. Supuse que sería una patrulla enemiga o kelper, busqué en el equipo un revólver 38 y me preparé; el vehículo se detuvo a unos ochenta metros y se bajaron dos uniformados de verde con fusiles, cuando vieron mi deplorable estado se acercaron y desde una distancia prudencial preguntaron en perfecto castellano mi nombre.

Arrojé el revolver al suelo y les hice señas para que se acercaran; lo hicieron despaciosamente hasta que les pude decir que era el Capitán Díaz de la Fuerza Aérea. Ellos, a su vez, se presentaron. Eran dos aviadores navales tripulantes de turbomentor que un grupo comando había destruido junto a algunos IA-58 Pucará en la pista de Bahía Elefante el 16 de mayo.

Me llevaron a un caserío kelper distante a unos ocho kilómetros a través del campo bastante irregular; los dolores en la columna y en el brazo eran insoportables. Recibí asistencia sanitaria precaria por falta de elementos para ese tipo de dolencia, el médico era un soldado conscripto ingresado como profesional.

Cuando comunicaron al continente que había sido recuperado con vida, se informó que al numeral 3, Mayor Puga, no lo habían visto eyectarse. Cuando preguntaron qué había pasado con el numeral 2, recién comprendí que él había sido el primer derribado, situación que no alcancé a ver. Había perdido a mis dos numerales, tenía un mayor dolor moral que físico.

Al día siguiente una patrulla de reconocimiento encontró al Mayor Puga, sano y salvo; cuando llegó a la habitación donde me encontraba postrado, nos dimos un fuerte abrazo. Había perdido un solo numeral, el excelente oficial y aviador militar Teniente Carlos J. Castillo.

Después de una semana en la cual se soportó ataques de Sea Harrier a la isla; haber visualizado el hundimiento de una fragata tipo 42 a escasos kilómetros y ver el resplandor intenso de los ataques aéreos nocturnos de la Fuerza Aérea sobre el puerto San Carlos, fuimos recuperados por un avión Twin Otter de la IX Brigada Aérea en una operación sumamente riesgosa, coronada por el éxito.