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  Sábado 22 de mayo

El parte meteorológico

Un frente frío, orientado norte/sur, en las provincias de Santa Cruz y Chubut, cubrió con nubosidad baja y nieve la costa, afectando los aeródromos de despliegue de la FAS.
En el área Malvinas, se presentó poco nuboso en las primeras horas, buena visibilidad, con vientos moderados y débiles del sector oeste. A última hora de la tarde, disminución del techo y aumento de la nubosidad con precipitaciones aisladas.

Rescate de pilotos eyectados el día anterior

El 21 habían sido derribados dos aviones M-5 Dagger de la escuadrilla "Ratón". Luego de la eyección exitosa del Mayor Piuma, éste realizó una dolorosa marcha a pie.

Relato del Mayor Gustavo Piuma.
Relato del 1er Teniente Héctor Ludueña.

El accionar enemigo

  • Consolidaron las posiciones defensivas de Puerto San Carlos y aceleraron el desembarco de 3.000 hombres y pertrechos.


  • Efectuó reconocimiento ofensivo sobre el estrecho: una sección de Harrier (R. Frederiksen y M. Hale) del Hermes atacó, a las 08:23 hs, al guardacostas GC-83 Río Iguazú (Prefectura Naval Argentina), que transportaba dos obuses de 105 mm para Darwin. En este ataque falleció el Cabo Julio Benítez, alcanzado en el pecho por un proyectil, mientras se defendía del ataque con la ametralladora. Fueron heridos el Ayudante Vaccaro y el Cabo Bengoechea. También hubo heridos leves entre el personal de Ejército que transportaban. Según el comentario posterior del Capitán, Subprefecto Eduardo Olmedo, el Harrier pasó a través de la cortina de fuego de una de las piezas 12,70 y se retiró averiado, observándose una humareda densa que salía de la parte inferior del fuselaje. El "Río Iguazú" atracó en el seno Choiseul, descargó personal y material y luego, antes de ser abandonado, fue destruido por su tripulación.


  • Alrededor de las 14:30 hs, hostigó con ataques aéreos rasantes a la pista de BAM Cóndor. Las artillería antiaérea estimó haber averiado un Sea Harrier.


Relato del Teniente Gustavo Brea.
Relato del Mayor Oscar Pose Ortíz de Rozas.

La conducción superior argentina

Mientras se estudiaba el empleo aerotransportado de la reserva estratégica, se planificó una acción conjunta (Armada Argentina y Fuerza Aérea Argentina) contra la cabecera de playa. La tarea para la Fuerza Aérea era el ataque a objetivos terrestres en puerto San Carlos y puerto Sussex, mientras que al Comando de Área Naval Austral, se le adjudicaron objetivos en establecimiento San Carlos y blancos navales. Las correspondientes a la Fuerza Aérea fueron ordenadas de inmediato a la FAS.


La Fuerza Aérea Sur

Planificó, durante la noche del 21 al 22 mayo, los ataques y consiguientes operaciones de apoyo: reabastecimiento, diversión y control aéreo. Tenía que superar tres dificultades:

  1. El mal tiempo en bases y áreas de reabastecimiento que, si bien no obstaculizaba las partidas, penalizaba seriamente la recuperación de los aviones.


  2. El agotamiento y desgaste de tripulaciones y personal de apoyo técnico sufrido por los combates del día anterior.


  3. La imposibilidad de disponer de control aéreo adelantado en el área de los blancos.



Las salidas de combate

A partir del mediodía, la FAS puso en ejecución las siguientes salidas:

  • Cuatro A-4C Skyhawk, indicativo "León". Tripulación: Capitán Mario Cafaratti (C-304), Teniente Jorge Bono (C-319), 1er Teniente Ernesto Ureta(C-310) y Alférez Carlos Codrington (C-301). Despegaron de San Julián a las 14:40 hs.

    Llegaron al estrecho de San Carlos con malas condiciones meteorológicas y poca visibilidad. Además, la falta guiado en la zona del objetivo y señalización de la propia tropa, anularon toda posibilidad de atacar al puerto de San Carlos. El guía suspendió la misión y, al regresar, próximos a cruzar el estrecho, observaron un buque la bahía Rincón de San Martín. No lo atacaron, porque lo vieron en una posición que exigía un viraje demasiado expuesto. Dieron potencia a pleno y salieron del alcance de sus armas. Luego del aterrizaje, se enteraron que se trataba del buque argentino varado, debido al ataque de una fragata inglesa. Arribaron a San Julián a las 17:20 hs.


  • Seis A-4B Skyhawk, indicativo "Chispa", misión de apoyo de fuego directo. Tripulación: Capitán Carlos Varela (C-250), 1er Teniente Héctor Sánchez (C-231), 1er Teniente Oscar Berrier (C-225), Teniente Luis Cervera (C-204), Teniente Mario Roca (C-228) y Teniente Sergio Mayor (C-207). Regresaron por distintos problemas técnicos los cuatro últimos. Despegaron de Río Gallegos a las 15:15 hs, objetivo material Puerto Sussex. Arribaron a las 18:15 hs.

    Luego del reabastecimiento siguieron sólo dos. La sección llegó por instrumentos al objetivo material y efectuaron el lanzamiento, sin resultados comprobados. En el regreso, avistaron dos fragatas a unos 500 m de la costa y a dos helicópteros Sea King.

    Simultáneamente con las salidas de ataque, los Mirage III efectuaron salidas de cobertura.


  • Dos Mirage III, indicativo "Pitón". Tripulación: Mayor José Sánchez y Capitán Marcos Czerwinsky. Despegaron de Río Gallegos a las 14:42 hs, orbitaron Malvinas a nivel de vuelo 400 sin poder enlazar con el CIC Malvinas. Arribaron a las 16:03 hs.


  • Dos Mirage III, indicativo "Cobra". Tripulación: Capitán Jorge Huck y Capitán Guillermo Ballesteros. Despegaron de Río Gallegos a las 15:45 hs. A las 16:15 hs y a nivel de vuelo 400 estuvieron en el área Malvinas, nuevamente sin enlace entre el Centro de Información y Control (CIC) y el oficial de control aéreo táctico. Arribaron a las 17:22 hs.



Ecos de helicóptero en el continente

A las 21:30 hs, el CIC Comodoro Rivadavia informó que tenía tres ecos desconocidos en el radial 180. Estimó que eran helicópteros. A las 22:03 hs se ordenó despegar a un Pucará (A-558) tripulado por el Teniente Miguel Filipanics; arribó a las 22:37 hs. Nuevamente despegó a las 23:41 hs y arribó a las 00:26 hs (del 23 de mayo). Filipanics interceptó el eco e informó que, al verlo, apagaron las luces de posición. Por esta detección, entraron en alarma roja todos los aeródromos de la FAS, ordenándose el oscurecimiento en Trelew y Comodoro Rivadavia. Ante la desaparición de los ecos, se levantó la alarma a las 23:00 hs.

Relato del 1er Teniente Horacio Bosich.



        


 
 
Relato del Mayor Gustavo Piuma


...Ocho horas antes creía que me moría; estaba amaneciendo y ahora tenía la certeza que iba a seguir viviendo. Me había propuesto llegar este día a un refugio. Me encontraba subiendo una pendiente, serían aproximadamente las 14:00 hs, veinticuatro horas después de mi eyección, cuando me desbarranco y caigo con todos los elementos de supervivencia esparciéndose a lo largo de mi trayectoria de descenso. Había perdido la noción del tiempo pues había extraviado el reloj. Decido que, por cada caída debía rezar dos rosarios y luego incorporarme. Me dio resultado, cincuenta o sesenta minutos después estaba frente a un alambrado de cinco hilos que rodeaba el puesto de un establecimiento lanero.

Éste pequeño refugio estaba en el medio de varios potreros, tres o cuatro, cuyas tranqueras se encontraban del otro lado y ya no tenía fuerzas para rodearlas. Me recosté con el torso sobre el alambrado y comencé a balancearme hasta perder el equilibrio y caer del otro lado. La casa era de chapa, con una puerta de madera, tenía un ancho de dos metros por tres de alto; al abrir observé que la mitad del piso estaba cubierto de abundante lana, hice un mullido colchón, me recosté y dormí profundamente.

Me desperté y enseguida, comencé a ordenar todos los elementos de supervivencia, las bengalas diurnas las coloqué a la derecha de la puerta, las nocturnas a la izquierda; tomé dos calmantes y entre las botellas que había en el refugio busqué la más limpia, recuerdo que en su etiqueta decía Queen Drink (El trago de la Reina). Sobre una de las paredes del refugio efectué siete marcas paralelas, taché la primera pensando que llegado el séptimo día iniciaría la marcha hacia Puerto Howard, que yo creía que estaba aproximadamente a cinco kilómetros del lugar de mi caída.

Cuando estaba intentando cortar los cordones de la bota de mi pie, escucho el ruido característico de las palas de un helicóptero, ¡qué emoción!; podía afirmar que sentía los latidos de mi corazón. Rápidamente tomé una bengala diurna y arrastrándome, llegué al borde del cerro. Allí abajo vi un helicóptero, pero no distinguía muy bien si era británico o argentino. En uno de sus giros alcanzo a distinguir la escarapela argentina y lanzo la bengala, un humo anaranjado cubrió la colina. El helicóptero se posa a metros de distancia y saltan de él dos suboficiales con una camilla y un capitán del Ejército Argentino, que constituían un grupo comando de rescate.

Ya en el helicóptero, el comandante de aeronave, primer teniente Marcelo Jorge Pinto me pregunta si había visto a otro oficial eyectado. Inmediatamente le contesto que sí, que me llevara hasta los restos de mi avión donde resultaría más fácil ubicarme.

Minutos más tarde recuperamos al primer teniente Jorge Senn, compañero de misión, y luego de una emotivo abrazo, nos dirigimos a puerto Howard. Al llegar el helicóptero aterrizó en un pequeño potrero, ahí recogió al primer teniente de la RAF D. Jeff Clover (piloto inglés derribado horas antes), que habiendo sido rescatado del agua, fue llevado a una sala de primeros auxilios.

La odisea que precede nuestro traslado a Darwin es otra historia. El cruce del canal San Carlos fue realizado en pleno combate, no sólo teníamos a los buques enemigos a la vista, sino también aviones amigos y enemigos, hasta la satisfacción de ver un buque inglés en llamas, pero siempre con la preocupación que nos podían derribar. Sobre las islas comenzaba el crepúsculo y lentamente nos acercábamos al pequeño poblado de Darwin. Finalmente aterrizamos y nos trasladaron al hospital de campaña, no sin antes presenciar el ataque de una sección de Harrier y el derribo de uno de ellos.

Después de dos días fui examinado por un médico. Me colocaron suero y me inyectaron morfina. Cuando desperté no sabía cuánto tiempo había transcurrido.



 
 
Relato del Primer Teniente Héctor Ludueña


Se recibió la orden de ir a recuperar un piloto eyectado, no se sabía el nombre, presumiblemente caído en la isla Gran Malvina, en proximidades de puerto Howard. En dicho lugar debía subir un sargento del Ejército Argentino, quien había visto caer un avión.

Al subir, el sargento indicó el lugar (rumbo aproximado 270º), no pudiendo precisar con exactitud la distancia. Luego de recorrer 2 ó 3 Km se comenzó a observar restos de avión y en una misma línea una pequeña casa tipo refugio. En el mencionado refugio se encontró al Mayor Gustavo Piuma en estado de shock. El médico de la tripulación procedió a revisarlo y lo embarcó en el helicóptero. El Mayor Piuma trató de decir algo a la tripulación, pero debido a su estado y la situación que se vivía en ese momento (PAC en la vertical), no se hacía entender. Se escuchó en la frecuencia 121.5 un llamado Bell-212 que fue interrumpido debido a presencia de una PAC. Posteriormente, se volvió a escuchar dicho llamado y, a unos 1.000 metros del refugio, se encontró a otro piloto eyectado de M-5 Dagger, primer teniente Senn, en buenas condiciones físicas. Subió al helicóptero. Se emprendió el regreso a Howard para descenso del Sargento que había hecho de guía. Se nos consultó la posibilidad de trasladar a un piloto inglés derribado y en poder de tropas del Ejército Argentino en Howard. Dicho pedido fue aceptado. Se trataba del Fl Lt Glover, de la RAF, que había sido derribado momentos antes por un Blow Pipe de la Compañía Comando 601, siendo trasladado a Darwin.



 
 
Relato del Teniente Gustavo Brea.


Los ataques fueron en vuelo rasante, con lanzamiento de Chaff. El personal del escuadrón Helicópteros de la BAM Cóndor, con ametralladoras 12,70 mm emplazadas en el jardín de invierno de la vivienda que ocupaban, efectuaron ráfagas sobre el numeral de la sección atacante observándose la precisión de los disparos.


 
 
Relato del Mayor Oscar Pose Ortíz de Rozas.


La Red de Observadores del Aire avisó que entraban hacia la BAM Cóndor aviones enemigos. Los tripulantes del escuadrón Helicópteros cumplían turno en dos ametralladoras 12,70 mm y dos 7,62 mm, que eran repuestos de los helicópteros y estaban emplazadas en el fondo de la casa donde descansaban desde el día 2 de mayo de 1982.

El 1er Teniente Manuel Fernández estaba a cargo en esa oportunidad. Vi aparecer un Harrier, sobre el canal, en vuelo bajo. Debido al fuerte viento de frente, venía a muy baja velocidad terrestre. Con total serenidad, el primer teniente, refirió el blanco y ordenó fuego libre. El avión quedó envuelto en proyectiles trazantes, inclinó sus planos a la derecha. Todo el mundo continuó disparando. Lo seguí observando con mis prismáticos y lo vi desaparecer, en franco descenso, detrás de la pista, aún inclinado. Me quedé unos segundos esperando oír o ver la explosión; no fue así, y ordené un vuelo con un helicóptero para reconocer el lugar, seguro de que había sido derribado, pero no fue localizado.



 
 
Relato del Primer Teniente Horacio Bosich


Luego del despegue del IA-58 Pucará, e informar haber avistado a los helicópteros, se le ordenó realizar fuego de cañones contra los mismos. Se ordenó el oscurecimiento de Comodoro Rivadavia y el despegue de un avión Mirage III, con el cual me encontraba en alerta. La orden fue destruir los helicópteros con un misil Matra 530 IR y cañones de 30 mm.

El radar de tierra me guió hacia los blancos, hasta que hice contacto con el propio radar de abordo. Luego del enganche me dispuse a disparar pero no lo hice porque quería estar seguro sobre la naturaleza del blanco. Traté de hacer contacto visual pero fue imposible. Fui guiado luego en cuatro o cinco oportunidades hasta nuevos blancos pero sin éxito. La operación se realizó a 1.000 pies aproximadamente sobre un terreno con elevaciones lo que me imposibilitaba, en muchos casos, saber mi altura real. Cuando me encontraba en final de aterrizaje con mínimo combustible se apagaron las luces de la pista por alarma roja y tuve que realizar un nuevo circuito.